Primeras Cafeteras

Martes, 19 Agosto   

El primer cargamento de café fue importado a Europa desde oriente medio a principio del siglo XVII. Inicialmente por la República de Venecia y más tarde por los holandeses.
Los primeros consumidores tostaban los granos, los molían y finalmente los ponían a hervir varias veces con agua. El resultado era una bebida de sabor fuerte, bastante denso que requería una gran cantidad de granos lo cual hacía que el producto fuera caro y solo al alcance de gente con dinero.
Con el tiempo esto fue cambiando y el café empezó a ser conocido en toda Europa.

Hasta 1800 el café no había logrado convertirse en una bebida popular en Europa, por muchas razones. En Inglaterra, por ejemplo, los importadores de te hicieron lo posible por interferir en la popularización del café temiendo por sus negocios.

En Francia, Alemania y Austria la gente consideró que era un estimulante perjudicial para la salud y para la moral. Sin embargo poco a poco empezó su avance imparable.

En 1802, el farmacéutico francés Francois Antoine Descroisilles se le ocurrió la idea de unir dos recipientes metálicos comunicados por una chapa llena de agujeros a modo de colador, la parte inferior la llenó de agua y café molido y puso el invento al fuego. Cuando el agua llegó a su punto de ebullición subió al recipiente de arriba la infusión había tomado el olor y sabor del café.
Ese mismo año lo patentó con el nombre de ‘Caféolette’, había nacido la primera cafetera de la historia.